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RAT

A veces tengo ganas de decir algo y otras veces de callarme. Y cuando ni hablo ni callo, me encuentro conmigo aquí.

Nombre:

23.1.05

ELLA

En algún lugar no muy lejos de donde empieza el Arco Iris estaba Ella. Ella no era una mujer ni un hombre. No era un animal ni una criatura legendaria de la que se nos habla en las historias de antaño. No era tan siquiera una imagen recreada en la imaginación de algún espíritu errante. Ella no era nada en realidad, y sin embargo lo era todo para mí. Y la amaba, la amaba con un amor profundo e irracional, como tiene que ser el amor a algo que sólo existe para ti.
Donde empieza el Arco Iris estaba Ella y hasta allí me perdí en mis sueños para poder encontrarla.
Nadie más que yo podrá conocer a Ella, porque sólo unos pocos son capaces de encontrar el camino hasta donde empieza el Arco Iris, y Arco Iris hay tantos como tormentas de verano caen sobre nuestro mundo cotidiano y real. Así que Ella me pertenece únicamente a mí y yo soy lo único que Ella posee por completo.
Y con Ella fui feliz, porque Ella no pide ni da. Ella no muestra ni oculta. Ella no juega ni es juego. Ella es sólo mientras yo sea, aunque ya era antes y seguirá siendo después. Porque Ella no tiene un principio y su final será la renovación de mi existencia cuando yo deje de ser yo y me convierta en Él, allí donde empieza el Arco Iris.

20.1.05

Cananeos en Londres....

O de como en Londres todos creen estar en la Bodas de Canaan transmutando un líquido en otro.
Todos sabemos en mayor o menor medida que Jesús, a parte de ser hijo de Dios, Dios en sí mismo, profesor de una escuela itinerante para adultos, mesías y un mogollón de cosas más, era un colega de taytantos tacos al que le iba la fiesta. Sin ir más lejos, montó una bring-a-bottle party en su última cena y cuando se le acabó la priva, se fue con sus amigos a un after que aún estaba abierto en el monte de los Olivos, un barrio muy chungo de Jerusalem donde las bandas eran muy peligrosas (así le fue). Pero antes de eso, un día se fue a una boda y cuando se acabó el vino decidió que la fiesta no tenía por qué terminarse y transformó el agua en Rioja crianza del 20dC. Pues bien, el otro día descubrí que en Londres mucha gente se cree Dios (bueno, eso no es en sí mismo malo, yo mismo sin ir más lejos vivo como Dios) y se presentan a las fiestas dispuestos a transmutar como Jesús. Debe ser que con tanto protestante suelto, se han quedado en lo más básico de las enseñanzas cristianas, a saber, que si eres Dios puedes llegar a la fiesta y transformar la cerveza en whiskey, pasartelo de coña y despues transformar el agua en cerveza hasta que ya no queda nada que transformar. Porque digo yo, si a uno lo que le va es el whiskey, y lo que se va a meter entre pecho y espalda son media docena de cubatas, pa que se presenta con un six-pack de birras. La única respuesta que se me ocurre, es que son como yo, pretenden vivir como Dios, llegar a los 33 y que no los crucifiquen porque no van de mesías por el mundo.

PD: por cierto, toda la cerveza me la bebí yo, que para algo era el más guapo de la fiesta.
Un saludo

19.1.05

Llegando al blog...

Y dado que no tengo mucho más que hacer, ¿por qué no dedicarme al entretenimiento de explicarlo al mundo? Es magnífico lo ególatra que puede uno llegar a ser con esto del internet. Casi me siento como aquel que consultaba el mapamundi de Bilbao para saber donde se celebraban los Campeonatos MUNDIALES de Levantamiento de Piedra (por ciero, no soy de Bilbao Bilbao, sinó de las afueras, en el barrio de Barcelona. Eso sí, como decía una vez mi hermana, tengo mucha familia de allí). Pues eso, que me dedicaré a explicar batallitas y de cuando en cuando a recoger historias que se me ocurran, fundamentalmente para mi uso y disfrute y, incidentalmente para ligar un poco con eso de que soy escritor.