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RAT

A veces tengo ganas de decir algo y otras veces de callarme. Y cuando ni hablo ni callo, me encuentro conmigo aquí.

Nombre:

2.8.05

LA BRUJA DEL MAR (2)

Y la Bruja se quedó mirando fijamente al Señor de las Letras y no pudo decir nada. Las palabras se quedaron muertas en su garganta mientras el aire escapaba lentamente de sus pulmones.
-“¿Nada?”, preguntó incrédula, “¡Mientes!”

Y el Maestro la miraba, y se podía leer en sus ojos que seguía viéndola como siempre la vio y siempre la vería. Que ni un ápice de su belleza había cedido al tiempo. Y sin embargo no decía nada. Ya había dicho y sus palabras eran un fuego que ardía en su alma, consumiéndola.
- “¿Nada?”, repitió ella, “Mientes y lo sabes. Me amaste, me amas y me amarás siempre.
Y el Maestro seguía quieto, inexpresivo. Terrible en su silencio para ella.
Por fin, algo debió quebrarse en el basto mar que Ella era. Comprendió, o creyó comprender y cedieron las murallas. Se rompió un dique y las lágrimas llenaron el aire, llenándolo todo con la fuerza de una marea, lenta e irrefrenable. Y fluyeron y corrieron como un río, y nada había que pudiera interponerse en su camino sin acabar vencido. Eran saladas como su alma marina, espesas como su corazón oscuro. Tremendas como sólo su amargura podía llegar a crearlas.

-“Pero, es que yo te necesito”, acertó a decir, “Necesito que me hables. Necesito que me quieras. Necesito que me Ames.”

Él la miró largamente. La miró como si ésta fuera la primera vez que la veía. Seguía mirándola fijamente mientras hablaba:
- “Lo que una vez te fue entregado, puedes guardarlo para siempre. Libremente te lo di y con entera libertad puedes usarlo. Pero eso será lo único que quiero que tengas de mí.”
Y Ella siguió vertiendo su pena salada en olas que no dejaban de llegar, que no dejaban de romper contra sus costas. Olas se mezclaban con las almenas de su castillo de palabras. Olas que rehacían los cimientos de su fortaleza de ideas. Olas que no cesaban.
- “Tienes que entenderlo”, llegó a decir Ella entre un sollozo y el siguiente, mientras la marea seguía subiendo, cubriéndolo todo. “Eres mi última isla ahora que he naufragado. Tu memoria es mi recuerdo. Y mi recuerdo es lo único que aún brilla en esta hora oscura. Si me rechazas, pereceré”.
Y mientras el barro de sal y palabra fraguaba en los muros de la única prisión que podría atraparle, el Maestro la miró de nuevo. Y vio su pena y saboreó su necesidad. Y atisbó su muerte. Y al fondo de todo, brillando sin razón alguna seguía estando Él. No quién era en realidad, sino lo que Ella había conservado todos aquellos años. Y se supo preso aún antes de que la prisión fuese tal. Se vio de nuevo encerrado antes de que se cerrase la puerta y se perdiera la llave en la siguiente marea, como sabía que pasaría. Al fin y al cabo Ella era la Bruja del Mar, eran sus Dominios. Y supo que su cuerpo volvería a resguardarla del frío a costa de su propio calor. Supo que sus palabras tejerían de nuevo un lecho en el que acunar su sueño. Su corazón latiría otra vez al ritmo de las olas. Y el dolor, la pérdida y el olvido sería su único premio al final del camino Y las paredes que habían crecido se llenarían una vez más de nostalgia y vacío. Buceó en su alma como hizo tiempo atrás y comprobó que no había allí ni una chispa de conocimiento. Nada que le indujera a pensar que Ella entendía.
Así, que de nuevo preso en su fría belleza, habló y selló su destino:
- “Sea”
Otra vez.

1 Comments:

Blogger Malintzin said...

hola rat!!!

gracias x la visita al blog.

Veo que tienes colados unos cuantos spammers, eso lo puedes evitar.. desde settings de blogger.

Saluditos!!!!

Malintzin

Ahh y saludos a tu novia.. mi paisana.. chilanga al igual que yo. :d

1:03 p. m.  

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