VERANO
-¿Qué pretendes de mí?, me preguntaste con una juguetona sonrisa danzando entre tus ojos.
- No quiero contártelo, te contesté sabiendo de antemano cual iba a ser el resultado de nuestra pequeña confrontación. Pese a todo, me refugié en el silencio, con la vana esperanza de que renunciaras y me dejaras perderme en mis pensamientos. No fue así.
- Dime, ¿Qué es lo que pretendes? Otra vez.
Vi en el dibujo de tus labios que no había escapatoria posible y encontrándome vencido decidí que te lo contaría. Timbré la voz a la manera de los trovadores y juglares que pueblan mi mente en los momentos de ocio y entoné:
- Deseo que me alborotes el pelo como en nuestros juegos de entonces. Quiero que vuelvas a besarme de la misma forma que lo hacías cuando nos sabíamos niños. Espero mirarte de nuevo y que tu también me mires mientras las palabras se cruzan entre nosotros y que fuego, mar y aire se reproduzcan para nosotros en la noche. Quisiera hacer el amor contigo en un instante y, exultante, plasmar mis sensaciones en el siguiente. Ser humano de nuevo para descubrir que es una alucinación, un sueño del que me veo libre al despertar. Sólo deseo ser tú, y que tú seas yo mientras nosotros/ellos nos miran con ojos vacuos.
- ¿Y ahora me lo dices?, replicaste encendida. El sol ha salido y se ha puesto muchas veces desde entonces. Las noches ya no son cálidas y los días se acortan inmisericordes. El mundo ha seguido girando mientras las estrellas cambiaban de lugar en el firmamento. Lo siento, llegas tarde ¿No ves que ya se acabó el verano?
Y es verdad, cuando el invierno despierta, es la hora de que los soñadores volvamos a nuestros lechos. Entonces llegan los jinetes del hielo para volver a preparar nuestro momento, porque pese a todo, el verano siempre vuelve.
- No quiero contártelo, te contesté sabiendo de antemano cual iba a ser el resultado de nuestra pequeña confrontación. Pese a todo, me refugié en el silencio, con la vana esperanza de que renunciaras y me dejaras perderme en mis pensamientos. No fue así.
- Dime, ¿Qué es lo que pretendes? Otra vez.
Vi en el dibujo de tus labios que no había escapatoria posible y encontrándome vencido decidí que te lo contaría. Timbré la voz a la manera de los trovadores y juglares que pueblan mi mente en los momentos de ocio y entoné:
- Deseo que me alborotes el pelo como en nuestros juegos de entonces. Quiero que vuelvas a besarme de la misma forma que lo hacías cuando nos sabíamos niños. Espero mirarte de nuevo y que tu también me mires mientras las palabras se cruzan entre nosotros y que fuego, mar y aire se reproduzcan para nosotros en la noche. Quisiera hacer el amor contigo en un instante y, exultante, plasmar mis sensaciones en el siguiente. Ser humano de nuevo para descubrir que es una alucinación, un sueño del que me veo libre al despertar. Sólo deseo ser tú, y que tú seas yo mientras nosotros/ellos nos miran con ojos vacuos.
- ¿Y ahora me lo dices?, replicaste encendida. El sol ha salido y se ha puesto muchas veces desde entonces. Las noches ya no son cálidas y los días se acortan inmisericordes. El mundo ha seguido girando mientras las estrellas cambiaban de lugar en el firmamento. Lo siento, llegas tarde ¿No ves que ya se acabó el verano?
Y es verdad, cuando el invierno despierta, es la hora de que los soñadores volvamos a nuestros lechos. Entonces llegan los jinetes del hielo para volver a preparar nuestro momento, porque pese a todo, el verano siempre vuelve.

1 Comments:
Que tal campeon???
De lo que has escrito el que mas me gusta con diferencia
Un besote
ana
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