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RAT

A veces tengo ganas de decir algo y otras veces de callarme. Y cuando ni hablo ni callo, me encuentro conmigo aquí.

Nombre:

25.2.05

EL CAMINO DE SANTIAGO – Día 7, despedida y cierre –

Nos levantamos, desayunamos y nos vamos a hacer la última visita a la ciudad. Evidentemente, en nuestros paseos para abrir el apetito, nos cruzamos con la catedral, a la que ya entramos a darnos de cabezazos al llegar a Santiago, el casco urbano, tan medieval y bien cuidado y en el que no queda ni un solo bar, solo tiendas de Inditex y cafeterías súper-fashion para turistas y todo lo demás. Finalmente nos plantamos en la estación, cogemos el tren a La Coruña, y de allí el tren litera hacia Barcelona. Teóricamente, con lo precario que es el vagón y la cabina con literas en la que nos toca viajar, debería ser un viaje en plan odisea y todo eso. Sin embargo, me duermo en cuanto me siento, luego me levanto a tomar un bocadillo en la cafetería y antes de las 11 de la noche ya estoy otra vez durmiendo en mi litera hasta las 8 y media de la mañana de un tirón. Nada como el ejercicio para comer con apetito y dormir como un sultán.

En fin, que acabado el viaje y mi particular crónica del mismo, tal vez debería hacer una sesuda reflexión sobre la espiritualidad que me ha aportado, o un mea culpa por no haber contado nada del paisaje que atravesamos, o los bosques, o las casas de pueblo en venta a la vera del camino o… Paso. Era mi viaje y lo hice como quise, y ha sido mi historia y la he contado como la recordaba. Todo lo demás es cierto y existe, pero ya lo contará algún escritor preciosista en la próxima novela de templarios que se ponga de moda.

Fin.