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RAT

A veces tengo ganas de decir algo y otras veces de callarme. Y cuando ni hablo ni callo, me encuentro conmigo aquí.

Nombre:

6.7.05

LA BRUJA DEL MAR

Dicen que ella apareció en su puerta, y que seguía siendo la mujer más bella de cuantas hayan existido jamás. Y que él la miró impasible como ya hiciera en las eras anteriores en las que se habían encontrado. Dicen que él ya sabía que algún día ella regresaría, y que entonces, cuando por fin volvió, se quedó mirándola y no dijo nada.
- ¿Qué sientes por mí?, preguntó la Bruja del Mar.
- Algo indefinible, respondió pausadamente el Señor de la Letras.
- ¡Eso no es verdad!, replicó ella. Tú tienes todas las palabras para definir todas las cosas. Así que responde de una vez ¿Qué sientes por mí?
El Señor de las Letras reflexionó largamente y después la miró a los ojos. Respondió otra vez:
- Algo indefinible, pero sigue insistiendo y ya sabes que al final conseguirás definirlo tú misma.
- Quiero saberlo por ti, quiero oírtelo decir con tus propias palabras, dijo la Bruja del Mar. Ahora ya estaba más que irritada.
Viendo que no había solución posible, el Señor de las Letras suspiró y, tomando aire, empezó a hablar muy despacio:
- Hubo un tiempo en que todas mis palabras eran para ti, y en el que todo lo que sentía lo convertía en palabras, solo para que tú pudieras oírlo. Pero despreciaste mi verbo y rompiste las más básicas reglas de mi gramática. Ahora vuelves a mí como aprendiz y deberás redescubrir todo aquello que ya has olvidado. Entonces, tal vez, vuelvas a ser digna de ti misma y tengas derecho a palabras que te pertenezcan. Ya no siento nada por ti.
Y así es como cuentan las leyendas que volvió la Bruja del Mar a la Escuela del Maestro de las Letras para recuperar lo que había perdido y otra vez necesitaba en aquella nueva hora de peligro y oscuridad.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

De brujas hay muchas, de mar y de montaña...

5:36 p. m.  

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