ELLA
En algún lugar no muy lejos de donde empieza el Arco Iris estaba Ella. Ella no era una mujer ni un hombre. No era un animal ni una criatura legendaria de la que se nos habla en las historias de antaño. No era tan siquiera una imagen recreada en la imaginación de algún espíritu errante. Ella no era nada en realidad, y sin embargo lo era todo para mí. Y la amaba, la amaba con un amor profundo e irracional, como tiene que ser el amor a algo que sólo existe para ti.
Donde empieza el Arco Iris estaba Ella y hasta allí me perdí en mis sueños para poder encontrarla.
Nadie más que yo podrá conocer a Ella, porque sólo unos pocos son capaces de encontrar el camino hasta donde empieza el Arco Iris, y Arco Iris hay tantos como tormentas de verano caen sobre nuestro mundo cotidiano y real. Así que Ella me pertenece únicamente a mí y yo soy lo único que Ella posee por completo.
Y con Ella fui feliz, porque Ella no pide ni da. Ella no muestra ni oculta. Ella no juega ni es juego. Ella es sólo mientras yo sea, aunque ya era antes y seguirá siendo después. Porque Ella no tiene un principio y su final será la renovación de mi existencia cuando yo deje de ser yo y me convierta en Él, allí donde empieza el Arco Iris.
Donde empieza el Arco Iris estaba Ella y hasta allí me perdí en mis sueños para poder encontrarla.
Nadie más que yo podrá conocer a Ella, porque sólo unos pocos son capaces de encontrar el camino hasta donde empieza el Arco Iris, y Arco Iris hay tantos como tormentas de verano caen sobre nuestro mundo cotidiano y real. Así que Ella me pertenece únicamente a mí y yo soy lo único que Ella posee por completo.
Y con Ella fui feliz, porque Ella no pide ni da. Ella no muestra ni oculta. Ella no juega ni es juego. Ella es sólo mientras yo sea, aunque ya era antes y seguirá siendo después. Porque Ella no tiene un principio y su final será la renovación de mi existencia cuando yo deje de ser yo y me convierta en Él, allí donde empieza el Arco Iris.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home